¿Le asustan los ruidos a tu perro?3 min


Es bastante habitual que los perros se sientan inquietos con los sonidos fuertes, como los petardos. No vas a poder controlarlos, pero si ayudarlo a sobrellevarlo.

Hay perros que llegan a tener autentica fobia y terror a los ruidos: petardos, coches, motos, incluso un teléfono. La forma de responder ante el estrés que les genera pasa por quedar­te paralizados, respirar agitadamente, jadear, temblar, ponerse a andar de un lado para otro sin parar o i ocluso echar a correr para intentar huir de algo que le provoca tanto miedo.

¿Por qué ese pánico?

Los perros son capaces de oír sonidos de alta frecuencia. Mientras los humanos captamos los son idos de hasra 20.000 ciclos por segundo, los perros llegan a 60000.

Esta es la razón de que ciertos ruidos estridentes y con mucha potencia les provoquen inquietud.

Lo normal es que se adapten des­de cachorros a los nudos presen­tes en su día a día, pero si se ha criado en un ambiente aislado y tranquilo, puede no estar habituado a ruidos como el de los petardos o los fuegos artificiales, tan habituales las fiestas. Y el temor empeora si cada vez que escucha ese ruido lo asocia con una experiencia traumática.
Otras veces, simplemente, es por el carác­ter asustadi1,o del perro, que se siente intimidado incluso en su casa: si hay mu­chas voces desconocidas, la música esta muy alta o hay gritos.
Por eso es aconsejable sacar a los cacho­rros cuanto antes de rasa, para que socia­bilicen y se acostumbren a los ruidos ambientales.

¿Cómo podemos ayudarle?

Para evitar que su fobia se convierta en algo crónico podemos:

  • Permitirle que se quede en su escon­dite cuando ante un ruido reaccione refugiándose bajo una cama, por ejem­plo. Lo más adecuado es mantenerse tranquilo y que salga de su refugio cuando se convenza de que no hay pe­ligro. Si se muestra relajado, incluso se Je puede premiar con un snack.
  • No intentar calmarle cogiéndole en brazos o acariciándole. Al actuar así, lo único que logramos es reforzar su conducta de ansiedad.
  • No regañarle o castigarle porque la­dra. está confuso o no para de ir de un lado a otro. Hay que mantenerse tran­quilo, indiferente, hasta que se relaje.
  • Llevarle sujeto por la correa con fir­meza en día de jaleo o en zonas donde es previsible la presencia de ruidos fuertes (como un parque infantil, o una calle de compras en Navidad) para evi­tar que asuste y eche a correr. Aunque Jo ideal. al menos en Navidad, seria evitar las zonas concurridas y llevarle a pasear lejos del bullicio.
  • Consultar a un veterinario para que aconseje que es lo más conveniente para nuestro perro. Puede optar por recetarle algún medicamento para evitar que sufra en los días más duros, como las próximas fiestas. Pero tam­bién hay otras opciones, como la tera­pia de desensibilización para que deje de tener micdo a cienos ruidos, pre­cisamente exponiéndole a ellos. Pero ese es otro 1.ema.